4 abr. 2013

LECCIÓN 94


Soy tal como Dios me creó.
1. Hoy continuamos con la idea que nos brinda total salvación; la afirmación que hace que toda forma de tentación sea impotente; el pensamiento que silencia al ego y lo desarma por completo.
2 Eres tal como Dios te creó.
3 Esta idea acalla todos los sonidos de este mundo, hace que sus vistas desaparezcan y borra para siempre todos los pensamientos que él jamás haya tenido.
4 Con esta idea se alcanza la salvación.
5 Con esta idea se restaura la cordura.

2. La verdadera luz es fortaleza, y la fortaleza es impecabilidad.
2 Si sigues siendo tal como Dios te creó, tienes que ser fuerte, y la luz tiene que encontrarse en ti.
3 Aquel que se aseguró de que fueses impecable, tiene que ser necesariamente la garantía de tu fortaleza y tu luz.
4  Eres tal como Dios te creó.
5 Las tinieblas no pueden ensombrecer la gloria del Hijo de Dios.
6 Te encuentras en la luz, firme en la impecabilidad en la que fuiste creado y en la que permanecerás por toda la eternidad.

3. Hoy volveremos a dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a intentar sentir la verdad que se encuentra en ti.
2 Comienza estos períodos de búsqueda con estas palabras:
3  Soy tal como Dios me creó. 
4 Soy Su Hijo eternamente.
5 Trata ahora de llegar hasta el Hijo de Dios en ti.
6 Éste es el Ser que jamás pecó ni forjó una imagen para reemplazar a la realidad.
7 Éste es el Ser que jamás abandonó Su morada en el seno de Dios para irse a deambular por el mundo.
8 Éste es el Ser que no conoce el miedo, ni puede concebir lo que es la pérdida, el sufrimiento o la muerte.

4. Para alcanzar este objetivo no se requiere nada de ti, excepto que dejes a un lado todos los ídolos e imágenes de ti mismo, que vayas más allá de todos los atributos tanto buenos como malos que te hayas adjudicado a ti mismo y que aguardes la verdad con queda expectación.
2 Dios Mismo ha prometido que ésta le será revelada a todo aquel que la pida.
3 Tú la estás pidiendo ahora.
4 No puedes fracasar porque Él no puede fracasar.

5. Si no cumples con el requisito de practicar durante los primeros cinco minutos de cada hora, por lo menos recuerda decirte a ti mismo una vez por hora:
2 Soy tal como Dios me creó. 
3 Soy Su Hijo eternamente.
4 Repite hoy frecuentemente para tus adentros que eres tal como Dios te creó.
5 Y asegúrate de responder a cualquier persona que parezca irritarte con estas palabras:
6 Eres tal como Dios te creó.
7 Eres Su Hijo eternamente.
8 Haz todo lo posible hoy por llevar a cabo los ejercicios que se deben hacer cada hora.
9 Cada sesión de práctica será un paso gigantesco hacia tu liberación, y un hito en el proceso de aprender el sistema de pensamiento que este curso postula.



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