7 feb. 2013

LECCIÓN 38


No hay nada que mi santidad no pueda hacer.

1. Tu santidad invierte todas las leyes del mundo.
2 Está más allá de cualquier restricción de tiempo, espacio, distancia, así como de cualquier clase de límite.
3 El poder de tu santidad es ilimitado porque te establece a ti como Hijo de Dios, en unión con la Mente de su Creador.

2. Mediante tu santidad el poder de Dios se pone de manifiesto.
2 Mediante tu santidad el poder de Dios se vuelve accesible.
3 Y no hay nada que el poder de Dios no pueda hacer.
4 Tu santidad, por lo tanto, puede eliminar todo dolor, acabar con todo pesar y resolver todo problema.
5 Puede hacer eso en conexión contigo o con cualquier otra persona.
6 Tiene el mismo poder para ayudar a cualquiera porque su poder para salvar a cualquiera es el mismo.

3. Si tú eres santo, también lo es todo lo que Dios creó.
2 Tú eres santo porque todas las cosas que Él creó son santas.
3 Y todas las cosas que Él creó son santas porque tú eres santo.
4 En los ejercicios de hoy vamos a aplicar el poder de tu santidad a cualquier clase de problema, dificultad o sufrimiento que te venga a la mente tanto si tiene que ver contigo como con otro.
5 No haremos distinciones porque no hay distinciones.

4. En las cuatro sesiones de práctica más largas, que preferiblemente han de tener una duración de cinco minutos completos cada una, repite la idea de hoy, cierra los ojos, y luego escudriña tu mente en busca de cualquier sensación de pérdida o de cualquier clase de infelicidad tal como la percibas.
2 Trata, en la medida de lo posible, de no hacer distinciones entre las situaciones que son difíciles para ti y las que son difíciles para otro.
3 Identifica la situación específicamente, así como el nombre de la persona en cuestión.
4 Usa el siguiente modelo al aplicar la idea de hoy:
5 En esta situación con respecto a _____ en la que me veo envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
6 En esta situación con respecto a _____ en la que se ve envuelto, no hay nada que mi santidad no pueda hacer.

5. De vez en cuando puedes variar este procedimiento si así lo deseas y añadir algunos de tus propios pensamientos que vengan al caso.
2 Podrías, por ejemplo, incluir pensamientos tales como:
3 No hay nada que mi santidad no pueda hacer porque el poder de Dios reside en ella.
4 Introduce cualquier variación que quieras, pero mantén los ejercicios centrados en el tema: "No hay nada que mi santidad no pueda hacer”.
5 El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que tienes dominio sobre todas las cosas por ser quien eres.

6. En las aplicaciones cortas y más frecuentes, aplica la idea en su forma original, a no ser que surja o te venga a la mente algún problema en particular que tenga que ver contigo o con otra persona.
2 En ese caso, usa la forma más específica.


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La idea es muy simple, el mundo que veo es pensado, percibo en él mi estado de ánimo, vivo situaciones que reflejan como me siento. Al no entender esto, se crea inseguridad en mi, la inseguridad genera miedo, y el miedo propicia reacciones de ataque contra el mundo, el cual creo que me es hostil. De nuevo el mundo me muestra mi estado de ánimo... esta es una pescadilla que se muerde la cola, una espiral de sinsentidos que parece no tener fin.

Ahora  lo veo, pero no conozco otra forma de actuar. En estos ejercicios se plantea un cambio de visión; mi Santidad. Acepto mi "responsabilidad" ante mi vida, acepto mis errores y los perdono, porque yo no sabía.  Entiendo a mis hermanos porque ellos tampoco saben y así no hay nada que perdonar. Vislumbro el poder creativo del pensamiento y veo mi falta de control con respecto al mismo, pues el ego empaña la razón, así que confío en el Espíritu Santo, entendido como aquella parte de mi que vibra en una frecuencia más elevada, tal vez la intuición a la que tan pocas  veces hago caso.

Practico el no tomar responsabilidad. Simplemente actúo dejándome llevar por la intuición, pongo en manos del "Espíritu Santo" lo que me oprime y confío en que el desenlace será el adecuado aunque parezca en contra de mi razón. Me relajo ante la vida.

Nunca había procedido de esta manera, no me es fácil no controlar, va en contra de todos mis principios forjados durante todos estos años. Pero se que algo fallaba y que, al menos, debo intentar otra manera.

"Si siempre haces lo mismo, siempre sucede lo mismo".

Y francamente, esto parece funcionar.





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