9 feb. 2013

LECCIÓN 40


Soy bendito por ser un Hijo de Dios.

1.  Comenzamos hoy a afirmar algunas de las bienaventuranzas a las que tienes derecho por ser quien eres. 
2 Hoy no se requieren largas sesiones de práctica, sino muchas cortas y frecuentes. 
3 Lo ideal sería una cada diez minutos, y se te exhorta a que trates de mantener este horario y a adherirte a él siempre que puedas. 
4 Si te olvidas, trata de nuevo. 
5 Si hay largas interrupciones, trata de nuevo. 
6 Siempre que te acuerdes, trata de nuevo.

2. No es preciso que cierres los ojos durante los ejercicios, aunque probablemente te resultará beneficioso hacerlo. 
2 Mas puede que durante el día te encuentres en situaciones en las que no puedas cerrar los ojos.
3 No obstante, no dejes de hacer la sesión por eso. 
4 Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si realmente deseas hacerlo.

3.  Los ejercicios de hoy no requieren ningún esfuerzo ni mucho tiempo.  
2 Repite la idea de hoy y luego añade varios de los atributos que asocias con ser un Hijo de Dios, aplicándotelos a ti mismo. 
3 Una sesión de práctica, por ejemplo, podría consistir en lo siguiente:
4 Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
5 Soy feliz y estoy en paz; soy amoroso y estoy contento. 
6 Otra podría ser, por ejemplo:
7 Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
8 Estoy calmado y sereno; me siento seguro y confiado.
9 Si sólo dispones de un momento, basta con que simplemente te digas a ti mismo que eres bendito por ser un Hijo de Dios.

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Estar todo el día pensando en sensaciones y sentimientos positivos ha generado optimismo en mi estado de ánimo. El ejercicio anterior que me proponía pensar en las situaciones no amorosas que me perturbaban, consiguieron el efecto contrario, y hasta mi cuerpo se resintió en forma de pequeñas molestias e incomodidades, incluso los sueños fueron perturbadores.

No debería racionalizar estas experiencias, pero de momento no puedo evitarlo. Mi conclusión hasta el momento es que realmente, mi estado de ánimo influye en la percepción que tengo del mundo, lo que provoca que mi mente selectiva tome lo que considera oportuno de la "realidad" para montarse su propia película. Y la forma de actuar es tan sencilla como pensar en positivo, que no es más que pensar (y sentir) amorosamente, como un niño, libre de prejuicios.

De tan simple parece tonto, pero puedo cambiar mi mundo simplemente cambiando mi forma de pensar. Reflexionar ante los acontecimientos no utilizando las pautas aprendidas de miedo/castigo, sino con ingenuidad.

Viendo las situaciones desde el siguiente enfoque:
No entiendo porque pasa esto.
Soy incapaz de preveer las repercusiones de este acto.
No sé las motivaciones que llevaron a tal o cual persona a actuar así.

Por tanto, haga lo que haga, será desde la inocencia. Me libero y libero a todo y a todos de culpa. Me siento en paz. Decido sentirme bien. Deseo aceptar sin resistencias. Mis  pensamientos comienzan a circular por nuevas conexiones neuronales, creadas desde el amor, no desde el miedo. Mi mente selectiva ahora puede enfocarse en lo bello de cada momento, de cada persona.

Hay mucho camino que andar, mucho que aprender... Eso es bonito... Inspirador.




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