18 feb. 2013

LECCIÓN 49


La Voz de Dios me habla durante todo el día.

1.  Es muy posible escuchar la Voz de Dios durante todo el día sin que ello interrumpa para nada tus actividades normales. 
2 La parte de tu mente donde reside la verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si eres consciente de ello como si no. 
3 Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. 
4 Ésa es la parte que está constantemente distraída, y que es desorganizada y sumamente insegura.

2. La parte que está escuchando a la Voz de Dios es serena, está en continuo reposo y llena de absoluta seguridad.  
2 Es la única parte que realmente existe.  
3 La otra es una loca ilusión, frenética y perturbada, aunque desprovista de toda realidad. 
4 Trata hoy de no prestarle oídos. 
5 Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan para siempre.  
6 Trata de oír la Voz de Dios llamándote amorosamente recordándote que tu Creador no se ha olvidado de Su Hijo.

3. Hoy necesitaremos por lo menos cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. 
2 De hecho, trataremos de oír la Voz de Dios recordándote a Dios y a tu Ser. 
3 Abordaremos el más santo y gozoso de todos los pensamientos llenos de confianza, sabiendo que al hacer esto estamos uniendo nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. 
4 Él quiere que oigas Su Voz. 
5 Te la dio para que la oyeses.

4.  Escucha en profundo silencio.  
2 Permanece muy quedo y abre tu mente.  
3 Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios:
4 Sumérgete profundamente en la paz que te espera más allá de los frenéticos y tumultuosos  pensamientos,  sonidos  e  imágenes  de  este  mundo  demente.  
5 No vives aquí.  
6 Estamos tratando de llegar a tu verdadero hogar. 
7 Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. 
8 Estamos tratando de llegar a Dios.

5.  No  te  olvides  de  repetir  la  idea  de  hoy  frecuentemente.  
2 Hazlo  con  los  ojos  abiertos  cuando  sea necesario, pero ciérralos siempre que sea posible.  
3 Y asegúrate de sentarte quedamente y de repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo, y comprendiendo que estás invitando a la Voz de Dios a que te hable.


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Al realizar los ejercicios de hoy, una sensación me ha sorprendido, la introspección hacia la paz, hacia el silencio de la mente, hacia la observación sin manipulación, me ha recordado la impresión que dejan en mi los sueños lúcidos.
Cuando siendo consciente de que estoy soñando, me convierto en espectador y al mismo tiempo sigo interactuando con mi sueño. De algún sitio, que parece ajeno a mi mente, brotan imágenes, sensaciones y acontecimientos que, de manera simbólica, me revelan informaciones de distinto tipo que me permiten comprender    cosas que hasta ese momento, en vigilia, había sido incapaz de pensar.

Hoy, en medio del quehacer diario, tomando esa misma actitud de observación y al mismo tiempo sin dejar de actuar, la vida cotidiana, "la realidad", me ha parecido un sueño. Mi atención hacia las personas y situaciones se ha vuelto mas calmada, no sentía la necesidad de juzgar o interpretar lo que sucedía, simplemente sentía la tranquilidad del que está soñando, todo es tan real, todo es coherente, mi ser físico forma parte de este sueño, pero mi mente sabe que no soy el personaje que interpreto.

No he escuchado la voz de Dios, aunque si la hubiese escuchado, probablemente no podría reconocerla, o tal vez cuando la escuche, sea para despertar del sueño.

Primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver, luego lo proyectamos afuera y hacemos que sea real para nosotros. Así quedamos atrapados en nuestro propio sueño.(UCDM)



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