10 feb. 2013

LECCIÓN 41


Dios va conmigo dondequiera que yo voy.

1.  Con el tiempo, la idea de hoy desvanecerá por completo la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que se consideran separados. 
2 La depresión es una consecuencia inevitable de la separación,  
3 como  también  lo  son  la  ansiedad,  las  preocupaciones,  una  profunda  sensación  de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento y el intenso miedo a perder.

2. Los que se consideran separados han inventado muchos "remedios" para lo que, según ellos, son "los males del mundo":  
2 Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema.  
3 Los efectos de éste, no obstante, no se pueden sanar porque el problema no es real. 
4 La idea de hoy tiene el poder de acabar con todo este desatino para siempre. 
5 Pues eso es lo que es, un desatino, por muy serias y trágicas que parezcan ser sus manifestaciones.

3.  En lo profundo de tu interior yace todo lo que es perfecto, presto a irradiar a través de ti sobre el mundo. 
2 Ello sanará todo pesar y dolor, todo temor y toda sensación de pérdida porque curará a la mente que pensaba que todas esas cosas eran reales y que sufría debido a la lealtad que les tenía.

4. jamás se te puede privar de tu perfecta santidad porque su Fuente va contigo dondequiera que tú vas.
2 jamás puedes sufrir porque la Fuente de toda dicha va contigo dondequiera que tú vas.  
3 jamás puedes estar solo porque la Fuente de toda vida va contigo dondequiera que tú vas. 
4 Nada puede destruir tu paz mental porque Dios va contigo dondequiera que tú vas. 

5. Comprendemos que no creas nada de esto. 
2 ¿Cómo ibas a creerlo cuando la verdad se halla oculta en lo profundo de tu interior, bajo una pesada nube de pensamientos dementes, densos y turbios que representan, no obstante, todo lo que ves?  
3  Hoy intentaremos por primera vez atravesar esa oscura y pesada nube y llegar a la luz que se encuentra más allá.

6.  Hoy tendremos una sola sesión de práctica larga.  
2 Por la mañana, a ser posible tan pronto como te levantes, siéntate en silencio de tres a cinco minutos con los ojos cerrados.
3 Al comienzo de la sesión de práctica repite la idea de hoy muy lentamente.  
4 No trates de pensar en nada en particular.  
5 Trata, en cambio, de experimentar la sensación de que estás sumergiéndote en tu interior, más allá de todos los pensamientos vanos del mundo.  
6 Trata  de llegar hasta lo  más  profundo  de tu  mente,  manteniéndola despejada de cualquier pensamiento que pudiese distraerte.

7. De vez en cuando puedes repetir la idea de hoy si observas que eso te ayuda. 
2 Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu interior, lejos del mundo y de todos sus pensamientos disparatados. 
3 Estás tratando de llegar más allá de todo. ello. 
4 Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de aproximarte a la realidad.

8.  Es perfectamente posible llegar a Dios.  
2 De hecho, es muy fácil, ya que es la cosa más natural del mundo.  
3 Podría decirse incluso que es lo único que es natural en el mundo.  
4 El camino quedará despejado, si realmente crees que ello es posible. 
5 Este ejercicio puede producir resultados asombrosos incluso la primera vez que se intenta, y tarde o temprano acaba por tener éxito.
6 A medida que avancemos ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica.  
7 No obstante, nunca fracasa del todo, y es posible tener éxito inmediatamente.

9. Usa la idea frecuentemente a lo largo del día, repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. 
2 Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. 
3 Concéntrate en la santidad que esas palabras te atribuyen, en la compañía indefectible de la que gozas, en la completa protección que te rodea.

10. Puedes ciertamente permitirte el lujo de reírte de los pensamientos de miedo, recordando que Dios va contigo dondequiera que tú vas.

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Todas nuestras percepciones tienen lugar en el pasado. Lo que nos incomoda, aflige o encoleriza, son hechos que ya sucedieron. Nosotros los traemos al presente y les damos realidad al darles sentido y sentimiento.

Lo que vemos es lo que ya sucedió, o mejor dicho, lo que percibimos que sucedió. Realmente lo que estamos viviendo, lo que sentimos, es algo irreal, no está sucediendo y tal vez nunca sucedió más que en nuestra percepción, en la realidad que inventamos a través de nuestros juicios, de nuestra manera de mirar la vida, de nuestras reacciones heredadas o aprendidas.

El ejercicio de hoy propone una introspección al presente, al "ahora". Sentirse con Dios es no vivir en el tiempo, es estar aquí y ahora. El pasado no existe, el futuro es una proyección de consecuencias de ese mismo pasado, por tanto, no existe. Sólo queda el presente, un eterno presente que siempre está sucediendo. En el presente somos inmortales, eternos.

¿Acaso la eternidad no es eso?. Un continuo presente.
La ilusión del tiempo es una trampa del ego. Todo es un continuo presente, todo ocurre ahora. El pasado es un presente que sucedió, el futuro es una ilusión.

Sólo estando en el  ahora podemos sentir la paz, pues todo lo demás es una percepción errónea.

Pararse, observar los propios pensamientos, mirar alrededor, respirar profundamente y, durante unos segundos, sumergirse en la eternidad del presente.



1 comentario :

  1. No soy pasado ,ni incertidumbre del futuro.Todo lo que creia que soy,no es.Quien soy?Mi verdadera identidad, esta dentro de mi.Me siento tranquila ,sin miedo .Dios va conmigo ...Que bien !!!

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